Enviat per: ecana | 1 maig 2010

EL CACHORRO. PREVENCIÓN DE PROBLEMAS

 

 EL CACHORRO.

Hay tres factores principales que marcan el comportamiento adulto del perro: genéticos, educacionales y comportamiento de la madre en los primeros días de vida.

-LA MADRE Y LA CAMADA. PRIMEROS DÍAS DE VIDA.

 Gran parte de los patrones de comportamiento del cachorro vienen marcados por el “efecto maternal” o comportamiento de la madre con la camada durante los primeros días de vida. Una madre equilibrada, corregirá a sus cachorros cuando sea necesario pero no les cortará sus avances exploratorios y curiosidad para permitirles una adaptación temprana al entorno. Cuando la hembra reacciona de modo nervioso o mostrando miedo hacia ruidos, personas, objetos…existen altas probabilidades de que sus cachorros desarrollen las mismas conductas fóbicas durante su madurez.

Las relaciones con sus hermanos, la madre y los otros miembros de la manada (si los hubiera), también marcarán el futuro carácter social del perro, así como sus habilidades sociales y tendencias agresivas o sumisas ante sus congéneres.

                                                                                 

Una de las funciones de la madre (además de alimentar y proporcionar calor) es educar a los cachorros para que sobrevivan en la manada. Si esta es insegura, demasiado joven, exenta de habilidades sociales o está estresada, no será capaz de inculcarles las primeras lecciones, con grave peligro para los cachorros si no lo hacen otros perros adultos antes de que estos maduren.

 

Haremos mención al comportamiento paternal, olvidado en la actualidad pero muy importante para el desarrollo social del cachorro. Desde las siete semanas de vida hasta la adolescencia, será el macho adulto (no necesariamente el padre) el que les enseñe el lenguaje canino e integre en el orden jerárquico de la manada.

-ETAPAS DEL DESARROLLO

ETAPA NEONATAL: 2 primeras semanas de vida.

 Durante esta etapa, el perro se dedica exclusivamente a la succión, la digestión y el sueño. Aunque aún no puede ver, está registrando ya impresiones desde el exterior, y recibiendo constantemente la influencia de la impronta*: esto será lo que luego valore como natural o anti natural. Estas primeras influencias están fuertemente conectadas a las futuras inclinaciones o aversiones hacia los estímulos del entorno. Por eso es conveniente que empiecen a recibir contacto humano, unos minutos al día de contacto y escuchar voces de personas, será suficiente para establecer la impronta con los humanos.

*Impronta (o imprinting): Influencia del entorno sobre todos los seres vivos inmediatamente después del nacimiento y con posterioridad. En este periodo los animales reciben la impronta de los estímulos del medio que estarán presentes a lo largo de su vida y les servirá para juzgar las situaciones y tomar decisiones en el futuro. La impronta es irreversible, no puede ser eliminada o modificada una vez se ha establecido.

ETAPA DE TRANSICIÓN: 3ª semana

Se inicia la actividad de exploración del entorno y las primeras conductas de juego.

ETAPA DE SOCIALIZACIÓN. 4ª a 12ª semana

Aumenta la conducta de exploración.

Aparecen las primeras pautas de relación social (a las 6 semanas aprox)

En juego aparecen conductas adultas (caza, monta…)

Aprende a aceptar a otros perros, personas, otros animales…

ETAPA JUVENIL: Desde la 13ª semana hasta la madurez sexual. 

 Moldeo y fijación progresivos del carácter adulto. 

 -ADAPTACIÓN: LOS PRIMEROS DÍAS EN CASA.

 

La separación de su madre y hermanos es un momento muy difícil para un cachorro. Los primeros días nos deberemos esforzar en sustituir esa falta, haciendo que su modo de vida y forma de relacionarse no cambien de manera radical dentro de lo posible.

Tendremos preparado un parque de cachorros o zona cerrada donde el perro permanecerá cuando no podamos supervisarlo. Lo ideal para los primeros días es que esté cercano a nosotros: debe tener un parquecito móvil para que lo podamos llevar a la misma habitación y poco a poco le iremos dejando solo en la zona asignada para él. Se debe acostumbrar a estar solo, pero es preferible que lo hagamos paulatinamente.

 En el debe tener.

                       -Periódicos o empapadores.

-Su cama

-Agua limpia

-Juguetes tipo kong con sus raciones de comida

-Otros juguetes que pueda morder

-“Juguetes” caseros que pueda destrozar (cambiarán cada dos o tres días): yogures vacíos, botellas de plástico, cartón… Es importante que haya materiales y tamaños variados para evitar el aburrimiento.

El cachorro nunca estará suelto por la casa y sin control, por su propia seguridad. Solo estará fuera de su sitio cuando permanezcamos con él y vigilándolo en todo momento.

ACTITUD CON EL CACHORRO.

 Nuestra actitud ante un cachorro debe ser siempre de confianza y seguridad. Debemos mostrar un comportamiento protector-pasivo: estoy aquí y no voy a dejar que te pase nada, pero sin asustarle ni agobiarle en ningún momento. Debemos mostrarle afecto, jugar con él, evitar regañarle o gritarle de manera incontrolada y trasmitirle tranquilidad.

Los primeros días estableceremos contacto físico sin agobiarle y nos olvidaremos por el momento de su educación. Le debemos dejar y animar a  que explore su entorno sin sobre protegerle, hasta que se sienta seguro, confiado y busque nuestro contacto.

No debemos tratarle como a un bebé, consolándolo o cogiéndolo en brazos continuamente. Si se cae, golpea, asusta de algún ruido…nos mantendremos tranquilos y sonrientes. Así conseguiremos una recuperación rápida y un cachorro seguro de sí mismo.

 En caso de que se acerque a sitios “peligrosos”, lo cogeremos y cambiaremos de sitio sin regañarle, como haría su madre.

En casas con niños es extremadamente importante que aprendan a respetar los tiempos de comidas y descanso del cachorro y que este no esté expuesto continuamente a ruidos y alboroto, ya que rompería su ritmo biológico estresándolo y con riesgo de desarrollar problemas de hiper actividad.

-NECESIDADES BÁSICAS DE ALIMENTACIÓN, EJERCICIO Y SOCIALES.

 

-Alimentación: Continuaremos con el mismo pienso y dosis que tomaba antes, mientras el veterinario nos indique lo más adecuado.

En caso de que el pienso anterior no sea adecuado, le compraremos uno de gama alta y lo iremos mezclando hasta cambiarlo por completo.

-Ejercicio: Un cachorro con 10, 12 semanas tiene poca necesidad de ejercicio. No debemos forzarlo o animarlo a que juegue o corra todo el tiempo. Respetaremos sus descansos, dejándolo dormir cuanto quiera.

-Sociales: Desde el primer o segundo día en casa, nuestro perro debe tener contacto social y exposición a estímulos frecuente. Invitaremos a gente a casa y llevaremos al cachorro a todos los lugares posibles (en coche, a otras casas de visita, de paseo en brazos…) hasta que estén puestas las vacunas y pueda empezar con sus salidas habituales.

 -COMO CONSEGUIR UN ADULTO LIBRE DE PROBLEMAS Y ESTRÉS.

          -SOCIALIZACIÓN Y ACEPTACIÓN DEL ENTORNO.

 

¿Qué es la socialización?

Habituación o amoldamiento a los elementos del entorno mediante la exposición a los mismos. Los cachorros experimentan una etapa en la que la curiosidad por lo novedoso es mayor que el miedo. Una vez cerrada esa etapa (entre 3 y 5 meses, dependiendo de la raza y del individuo), cualquier elemento extraño dentro de su área crítica, se tomará como peligroso, procediendo a alejarse de ello o a ahuyentarlo. Como elemento peligroso, tomaremos objetos, personas, animales de otras especies….Un perro adulto, también será capaz de adaptarse a elementos nuevos, aunque será  un proceso largo y siempre quedará algo de precaución.

La reacción normal de un cachorro ante un elemento inusual, es la de alejarse rápidamente y luego aproximarse con extrema cautela, para realizar la valoración pertinente del peligro que supone el objeto en cuestión: la curiosidad se antepone al miedo y tiene la oportunidad de comprobar que es seguro. Esto va estrechamente unido a la capacidad de generalizar situaciones: una vez comprobado que un par de niños, señores con muletas, autobuses… no son una amenaza, darán por sentado que todo lo parecido tampoco lo es. Habrán aceptado todas estas cosas como normales, seguras y parte de su entorno de por vida.

Superada la etapa de socialización, el perro reaccionará con la misma precaución pero sin curiosidad, por lo que querrá alejar de sí el elemento cuanto antes (huyendo o atacando). Si conseguimos, por desensibilización, que pierda el miedo, seguiremos teniendo el problema de que, cuanto mayor sea el perro, menos generaliza, por lo que tendremos que trabajar con muchos niños (como ejemplo) hasta que deje de verlos como algo peligroso, y, probablemente, nunca le lleguen a gustar.

Es importante que el perro tenga el mayor contacto con personas, objetos, lugares, ambientes… para que lo acepte y porque de esta manera le “vacunamos” ante las situaciones novedosas. El perro aprende a controlar el estrés que le produce lo desconocido, a recuperarse rápidamente cuando encuentra algo diferente que le asusta y le ayudamos a coleccionar un gran número de experiencias positivas cuando logre superar el miedo y enfrentarse a lo desconocido. Esto hará que lo que aunque queden elementos por incluir en su socialización, le será más fácil adaptarse de adulto.

Debemos tener en cuenta que las experiencias deben ser positivas (o neutras, en caso de no poder positivizarlas), nunca negativas, ya que podemos crear una verdadera fobia en el cachorro. Recordando que la generalización también se aplica a lo negativo, pudiendo llegar a los extremos de  una fobia al entorno por obligarle a estar demasiado cerca de un coche en marcha, por ejemplo.

Como desarrollar la socialización.

Con personas:

ü      El perro debe conocer a todas las personas posibles antes de los tres o cuatro meses de edad: especialmente niños, ancianos y cualquier particularidad como carritos de bebé, personas con muletas…Es importante exponer al cachorro al mayor abanico de gente: de diferentes edades, sexo, constitución física, voces, forma de andar….

ü      Las experiencias deben ser positivas: juegos premios… e incluir caricias y contacto físico.

ü      Debemos dar al cachorro el tiempo que necesite para sus acercamientos, animándolo y premiándolo. Nunca le obligaremos.

ü      Se debe permitir a todo el mundo tocarle y no regañar al cachorro por morder, gruñir o saltar, especialmente con niños. Si se agobia o asusta, le permitiremos alejarse.

ü      Si se encuentran voluntarios es bueno darle comida de la mano siempre que se pueda.

ü      Es conveniente que personas extrañas le toquen orejas, patas etc, pero sin asustarle

 v     Si el cachorro se asusta de una situación o persona, le permitiremos tomar distancia y observar desde lejos, pero no huir. 

CUANDO TRABAJEMOS CON CACHORROS TÍMIDOS, TENDREMOS ESPECIAL CUIDADO EN QUE SEAN ELLOS LOS QUE DECIDAN CUANDO Y COMO SE ACERCAN A ALGUIEN. NUNCA DEBEMOS OBLIGARLOS.

 

EXPOSICIÓN A ESTÍMULOS

 

Como profilaxis a futuros miedos o fobia a ruidos, entorno, motores… y conductas agresivas o de huida.

Debemos empezar a exponer al cachorro a todo lo que va a formar parte de su entorno en un futuro y, a más cosas por si acaso. Esto se debe hacer desde las 8 o 10 semanas de vida y con la mayor frecuencia posible.

 Ruidos, multitudes…El animal debe acostumbrarse a mantener la calma en todo tipo de ambientes.

  • Para conseguir esto, debemos llevar al perro a todos los lugares donde nos sea posible: parques, terrazas, calles muy concurridas…”
  • Le debemos dejar acercarse y olisquear todo lo que quiera, aunque sea muy lento.
  • Le permitiremos parar y observar tranquilamente todo lo que le llame la atención: no se le deben meter prisas
  • Cuando algo le asuste, no reaccionaremos, permaneceremos tranquilos y sin dar ninguna importancia.
  • Si hay algo que le asuste especialmente, asociaremos su cercanía con algo positivo. Ej: si le da miedo un autobús, le daremos un trocito de comida cada vez que veamos acercarse uno.

 

         -HABILIDADES SOCIALES INTERESPECÍFICAS.

 

El principal problema de los perros adultos no socializados con otros perros es la falta de habilidades sociales que sus dueños no han permitido que desarrolle. Mientras son cachorros, tienden a lanzarse hacia otros perros, “jugar a lo bestia”, “molestar” a los perros mayores que los terminan mordiendo…. Por lo que empiezan a evitar el contacto con otros perros o a permitirlo únicamente a la vez que tiran de la correa y estropean cualquier posibilidad de que el cachorro aprenda a relacionarse.

 

Con esto consiguen que el perro continúe con ese comportamiento, ya que no ha podido aprender el correcto, a lo que se suma ansiedad y estrés por falta de relación social, absolutamente necesaria. Esta ansiedad hace que el perro se comporte aún peor, tirando de la correa o con comportamientos agresivos hacia sus congéneres.

La cosa se complica aún más cuando se encuentran dos perros en iguales condiciones (y hay muchos). Tenemos animales socialmente ingenuos, sin posibilidad de controlar su área crítica (correa en tensión) y frustrado por no poder Interactuar con el otro animal. Esto suele ser causa de la mayoría de las peleas entre perros.

ü      Permitirle acercarse a otros perros con total libertad de movimientos (suelto o con correa larga), para permitirlos decidir su distancia social, proteger su área crítica y hacer las señales de calma necesarias. Tendremos en cuenta que el acercamiento entre ellos siempre es circular.

ü      Se le debe dejar acercarse a todos los perros que encuentre, excepto a los adultos atados con correa muy corta o si el dueño actúa con precaución o nervioso, ya que podríamos asustar al cachorro

ü      Ignorar a los dos perros por completo, en todo caso se puede acariciar y premiar al que tenga dominancia clara, nunca al cachorro (surgirá un conflicto por posesión de recursos). Sugerir a los dueños de los otros perros el mismo comportamiento.

ü      No intentar separar a los perros aunque parezca que pelean: ignorarlos y permitirles libertad de movimientos en todo momento. Es absolutamente normal que los perros adultos rujan, gruñan y revuelquen al cachorro, que los cachorros chillen y que jueguen entre ellos de manera brutal y contundente.

ü      Si el cachorro se asusta y quiere alejarse, se lo debemos permitir, tranquilizándole a la vez, pero jamás provocaremos ni premiaremos este tipo de comportamiento.

ü      Si hay “pelea” (se alteran demasiado y no controlan la fuerza de los golpes y mordiscos) entre dos cachorros se los debe separar pero sin regañarlos. No se le debe dar importancia a este comportamiento.

A la hora de valorar si puede haber daños, nos debemos fiar de nuestro perro. Ellos saben si están en peligro o no. Por lo tanto, si quieren seguir cerca de un perro que les revuelca y regaña exageradamente, permitámoslo, aprenderá una lección muy valiosa.

ü      Las causas de agresión de otro perro a nuestro cachorro son las siguientes:

-El dueño del otro perro presta atención al cachorro. (conflicto jerárquico, el cachorro debe irse)

-El otro perro no tiene libertad de movimientos. (no queda otra salida que la agresión)

-El otro perro es un macho adulto con muy poca paciencia. No es habitual, pero algunos machos, pueden llegar a ser crueles con los cachorros.

-Cualquiera de los dueños se pone nervioso y los perros lo acusan.

-Son revolcones meramente educativos por parte de un perro adulto.

-Son revolcones “macarras” por parte de otro cachorro o perro joven.

Estos dos últimos no suponen ningún peligro y sí son educativos para él.

Si esta socialización no se realiza correctamente antes de los cuatro o cinco meses, nos encontraremos dos fallos principales a la hora de relacionarse:

-Es muy exagerado o descuidado con los saludos o comportamientos de apaciguamiento.

-Es muy exagerado o descuidado para establecer el rango jerárquico.

SOLUCIÓN: Armarnos de valor y relacionarle lo más posible con perros adultos bien socializados. Estos le enseñarán, de manera más o menos contundente, los tiempos y las formas correctas de relacionarse, saludar y establecer la jerarquía y de paso le darán una lección de humildad si tenemos por caso un adolescente fanfarrón.

 

        

-MANIPULACIÓN.

 

La mayoría de los perros no toleran por naturaleza ser manipulados, especialmente cara, orejas, patas, cola….A lo largo de su vida tendrán que pasar muchas veces por veterinario, peluquería, curas, donde se les restringirá el movimiento, se los agarrará y sujetará con fuerza, incluso se les causará dolor.

Enseñando al cachorro a mantenerse relajado en estas situaciones, le ahorraremos mucho estrés y evitaremos conductas agresivas futuras.

EJERCICIOS PRÁCTICOS:

No haremos el siguiente ejercicio mientras el primero no esté perfectamente aprendido.

1-Empezaremos subiéndole a una mesa mientras lo tranquilizamos y premiamos por mostrarse tranquilo y relajado. En esa mesa tendremos cepillos, tijeras, gasas, botes de antiséptico… que le dejaremos curiosear tranquilamente. Empezamos a tocarle y acariciarle suavemente por todo el cuerpo, sin olvidar orejas, patas, abdomen y premiamos mientras esté relajado. Hay que terminar el ejercicio antes de que el perro se canse: debe quedarse contento con la sesión.

2-Empezaremos cepillándole con suavidad y premiando cada pasada del cepillo, sin tirones, poco a poco hasta que se relaje y lo acepte.

3-Una vez que esté tranquilo y quieto en la mesa y se deje tocar y acariciar, empezaremos a examinarle de manera más brusca, reforzando por cada parte del cuerpo cuando se muestre tranquilo. Si se resiste, seguiremos insistiendo hasta que lo consigamos, muy poco a poco y no premiaremos. Le examinaremos las orejas, los dedos uno a uno, los ojos, meteremos el dedo en su boca, tiraremos un poquito del pelo… terminaremos la sesión cuando el cachorro no se esté resistiendo, o creerá que ha conseguido que le dejes en paz por la fuerza. Las sesiones deben ser máximo de 5 minutos al principio, y realizarlas a diario si el perro no lo acepta.

4- Cogemos al cachorro en brazos, panza arriba y le tocamos orejas, patas, rabo… sujetamos fuerte mientras protesta y le soltamos cuando se quede tranquilo.

 

 

 

-INHIBICIÓN DE LA MORDIDA.

 

La fuerza que desarrolla un perro adulto en la mandíbula puede ser mortal. Un perro que no aprende a controlar su fuerza de mordida, por pacífico que sea, se considerará siempre potencialmente peligroso, ya que, en caso de agresión (por dolor, defensa…) no seguiría la secuencia normal de ataque y podría causar mucho daño, sin dar tiempo a la víctima a reaccionar.

SECUENCIA

1.- Señales de agresión.

2.- Gruñido, amenaza directa.

3.- Mordisco al aire.

4.- Toque con los labios, no llega a cerrar la boca.

5.- Marcaje: agarra con los dientes pero no los clava.

6.- Clava los colmillos sin profundizar, hace uno o dos pequeños agujeros. Esta es la consecuencia más habitual de una agresión.

7.- Muerde con más fuerza y ataca extremidades.

8.- Ataque completo. Muerde las partes del cuerpo más frágiles.

Un perro con el mordisco no inhibido, se saltaría varios pasos, llegando al 7 sin previo aviso. Al no saber el daño que puede causar, atacaría con fuerza de primeras, con la única intención de alejar.

 

Todos los cachorros nacen con la boca dura, aún sin fuerza pero incontrolada. Para que aprendan a suavizarla, la naturaleza los ha dotado de afilados dientes de leche, causantes de verdadero dolor, pero inofensivos al fin y al cabo. Esto les prepara para adquirir mucho feedback (información consecuente) en sus relaciones.

COMO ABLANDAN LA BOCA CON OTROS PERROS

Desde la camada, con su madre y hermanos, el cachorro estará aprendiendo la siguiente información si muerde demasiado fuerte:

-De sus hermanos: chillidos y fin del juego: si no tengo cuidado tendré que jugar solo.

-De su madre u otros perros adultos: gruñido o rugido: si muerdo demasiado fuerte, se enfada y me echa la broca.

 Es importante que el cachorro tenga la posibilidad de seguir recibiendo esa información cuando se le separa de su camada, jugando con otros cachorros y permitiéndole relacionarse con perros adulto e imprescindible que lo hagamos si es un perro encontrado, separado demasiado pronto de la madre o sin hermanos.

COMO ENSEÑARLOS A ABLANDAR LA BOCA CON PERSONAS.

Debemos imitar el comportamiento de los perros para que nuestro cachorro reciba el feedback necesario antes de que desarrolle fuerza en la mandíbula. Hay que tener en cuenta que al principio el perro será incapaz de controlar todos los mordiscos, por lo que empezaremos trabajando los más fuertes para conseguir ablandar la boca paulatinamente. Los primeros días solo nos quejaremos y enfadaremos por los que duelan, una vez controlados estos, empezaremos a corregir siempre que clave y sintamos sus dientes. Por último exageraremos hasta en el simple roce, para que nuestro cachorro comprenda lo delicados que somos, y que tiene que actuar con extrema precaución.

Tendremos en cuenta la visión del cachorro: nosotros somos muy grandes e imponentes y él muy pequeño, por lo que le resultará difícil aceptar el hecho de que nos está haciendo daño.

EJERCICIOS PRÁCTICOS:

-Dar de comer trocitos muy pequeños de comida cogiéndola entre los dedos, para que le resulte difícil conseguirla sin morder. Cuando muerda y duela, retiraremos la mano sin dejarle coger la comida. Si la coge suavemente, premiaremos con la voz y seguiremos con el “juego”.

-Jugando con las manos, le provocaremos para que nos muerda. Premiaremos mientras lo haga suavemente y cuando apriete demasiado (dependiendo en que nivel del trabajo estemos) gritaremos (exagerando) y miraremos al cachorro fijamente con expresión dura, dando por terminado el juego e ignorándolo, incluso salir de la habitación, durante dos minutos.

Una vez pasado este tiempo volveremos al juego.

-Redirigir: cuando el cachorro haya mostrado sistemáticamente que entiende el daño, le daremos una ayuda extra para el control: cuando nos agarre con la boca, redirigiremos el mordisco hacia un juguete que pueda morder como él quiera, y lo premiaremos por hacerlo jugando un ratito con él.

Estos ejercicios deberán recordarse también al perro adulto, para evitar que se oxiden.

 

-TRABAJO EDUCATIVO CON EL CACHORRO

NORMAS 

Las correcciones o castigos deben ser mínimos, así será la única manera de que las acepte y entienda. Si pasamos el día diciendo “NO”, nuestro cachorro deducirá que es demasiado difícil tenernos contentos y se negará a prestar atención a nuestras indicaciones. De hecho es imposible, por inteligente que sea el perro de llegue a comprender y memorizar todos los objetos que no puede romper, los sitios a los que no puede subir, los lugares donde no puede estar y los movimientos que no puede hacer.

Así que empezaremos corrigiendo uno o dos comportamientos y no pasaremos al siguiente hasta que haya aprendido estos.

Como corrección utilizaremos el “NO”, contracondicionando siempre que sea posible o modificando su lugar o actitud suavemente y dando al cachorro dos o tres oportunidades. Una vez que gaste sus oportunidades, le encerraremos en su sitio durante dos minutos, sin gritos ni otro tipo de castigo.

No debemos incrementar el nivel de castigo si el cachorro no responde después de varias veces. Si el cachorro se excita demasiado o se pone insoportable, le llevamos a su sitio y le dejamos allí. Está opción siempre es mejor que perder los nervios con él o dejarle que haga lo que quiera sin ningún control.

-Los premios deben ser muy superiores a las correcciones.

-No debemos impacientarnos o forzar al cachorro en el aprendizaje. Respetaremos sus ritmos.

-Nunca trabajaremos si el perro está cansado.

-Nunca se corregirá al perro más de 2 segundos después de haber realizado la acción

-Como corrección usaremos el “no”, sin gritar ni asustar al cachorro, o bien, manadarlo a su sitio durante dos minutos (luego ya no se acordará de lo que ha hecho, así que no tiene sentido mantenerlo allí)

-Coherencia total: nunca premiaremos y corregiremos una misma acción.

-No se debe dar demasiada importancia al mal comportamiento, es básicamente lo que suelen hacer los cachorros todo el día.

-Nunca debemos llegar a asustar al cachorro con gritos, castigos exagerados, físicos o con un periódico.

-Nunca debemos seguir enfadados con el cachorro tras un castigo, no lo entenderá.

 Una vez superados los primeros días en casa, empezaremos la laboriosa tarea de enseñar a nuestro cachorro a convivir en familia y en sociedad. Debemos tener en cuenta que la capacidad de comprensión y concentración del perro aún son mínimas, así como su memoria. 

-REFUERZOS POSITIVOS. TÉCNICA DE HABITUACIÓN. LAS PRIMERAS ÓRDENES.

         Lo primero que haremos será escoger un buen premio. Lo ideal es que busquemos un pienso que le guste mucho a nuestro cachorro, que utilizaremos a modo de premio habitual, durante el tiempo que pasemos con el perro, a modo de refuerzo. El resto del pienso se lo daremos en el kong o lo tendrá que buscar, para evitar el aburrimiento y aprender a valorar su comida. Si el pienso no es suficiente refuerzo, (la opción de reducirle el alimento no la podremos aplicar hasta que haya terminado su desarrollo) probaremos con pollo o pavo hervido, por ejemplo, teniendo siempre a mano. Además de los premios habituales tendremos los especiales, para refuerzo de las conductas más difíciles e incluso un premio gordo que utilizaremos muy pocas veces y solo cuando sea un comportamiento difícil de conseguir por no poder provocarlo o porque al perro le ha costado más trabajo de lo normal.

Premio habitual: sentarse, bajar del sillón, dejar de mordernos…

Premio especial: ir solo a su sitio, estarse quieto un rato, dejar de morder algo a nuestra orden, entregarnos un objeto…

Premio gordo: su primer pis en la calle, entregarnos algo muy valioso para él…

Premiar mucho al cachorro será la base para un correcto adiestramiento, ya que le enseñaremos –antes de que aprenda lo contrario- a concentrarse, prestarnos atención, confiar en nosotros y trabajar de forma colaborativa.

Una vez fijados los premios, estableceremos prioridades y le enseñaremos una cosa cada vez. Si intentamos llenar la cabeza del cachorro de información, se cansará y se negará a prestar atención.

Teniendo en cuenta que aún no está preparado para obedecer, le habituaremos a cada comportamiento a base de reforzadores y lo haremos contracondicionando, es decir, enseñaremos al cachorro un par de órdenes incompatibles con otras acciones y las reforzaremos con premio hasta que realice el comportamiento de manera automática.

Estas órdenes serán “sienta” y “ven”, trabajaremos hasta que las aprenda y será nuestra opción a regañarle cuando haga algo inadecuado.

        

-HABITUACIÓN A “SU SITIO”.

El sitio que asignaremos al cachorro debe venir determinado por nuestras posibilidades y necesidades y por su carácter.

            Podemos escoger un sitio móvil, como el parque de cachorros o una jaula de transporte. Esto es lo adecuado cuando el perro no va a permanecer solo mucho tiempo, cuando no tenemos espacio en la casa para asignarle una pequeña estancia cerrada solo para él o cuando vayamos a viajar o llevar al perro con nosotros frecuentemente. El parque de cachorros, si no es muy seguro solo servirá hasta los tres o cuatro meses con perros medianos o grandes. En cuanto al carácter, un perro muy activo o muy apegado como el cocker aguantará de mala manera estar fuera del círculo familiar. Si tenemos un Rottwiler, preferirá tener un sitio tranquilo donde no le moleste nadie y, un labrador será importante que aprenda a jugar y entretenerse solo, por su tendencia a comportarse como cachorro hasta bien entrada la edad adulta, por lo que necesitará más espacio. También, y es lo ideal, podemos asignar sitio propio al perro además de acostumbrarlo a la jaula.

Debemos tener en cuenta que, una vez superada la etapa adolescente, no es necesario que el perro permanezca encerrado, lo normal es que se muevan libres por la casa y ya no necesiten tener una estancia asignada. Cuando llegue este momento será imprescindible que el perro tenga su pequeño espacio propio para descansar: la jaula abierta o su cama colocada fuera de un lugar de paso, contra la pared, donde pueda observar a la familia, y, preferiblemente, debajo de una mesa para que se sienta protegido.

Nos tomaremos unos días antes de dejarlo encerrado cuando no estemos y para dormir, hasta ese momento debemos utilizar el parque de cachorros.

Protocolo:

-Empezaremos poniéndole la comida, agua, su cama, sus juguetes y periódicos en su sitio, con la puerta abierta. Nada de esto (ni los juguetes ni la cama especialmente) deberá salir de allí. En su sitio jugaremos con él, le daremos los premios y juguetes para mosdisquear.

-Cuando el perrillo se sienta cómodo empezaremos a encerrarlo en los momentos que esté muy cansado o muy entretenido (el rato de la comida, en la siesta, con un juguete nuevo) durante breves periodos de tiempo que iremos alargando poco a poco.

-Una vez que el perro lo admita, lo encerraremos para dormir y cuando se quede solo, siempre con su kong y juguetes variados para entretenerse.

 

-Si empieza a ladrar o protestar mientras está encerrado, le ignoraremos por completo hasta que se canse y pare. En ese momento le abriremos la puerta de la habitación y seguiremos ignorándole por completo durante unos minutos más. Ni siquiera le miramos.

-Nunca abrir la puerta cuando proteste, si no para, haremos un ruido fuerte para que se calle para escucharlo y en ese momento abriremos.

 

-HABITUACIÓN AL COCHE.

 

Si empezamos en la etapa de socialización será mucho más fácil hacerlo. El protocolo es el siguiente:

-Le subiremos al coche parado y jugamos con él, le damos un premio y nos le llevamos a la calle u otra cosa que le guste. Esto lo hacemos un par de días

-Al tercer día hacemos lo mismo arrancando el coche y sin movernos.

-Al cuarto día andamos unos metros hasta algún sitio que le guste, le premiamos y le sacamos a que se divierta.

-A partir de ahí cada vez salidas más largas y siempre para ir a lugares que le gustan y se divierta.

-No llevarle de vuelta hasta que esté cansado, para que asocie el coche con ir a casa a beber agua y descansar.

Debemos escoger cual va a ser el método de seguridad para llevarlo en coche (jaula, arnés)  y acostumbrarlo a él en casa antes del primer viaje.

-CONDUCTA HIGIÉNICA.

El principal error a la hora de enseñar al cachorro la conducta higiénica adecuada es regañarle antes de que haya aprendido donde hacerlo. Tras premiarle un par de veces por hacer pis en la calle (y a veces ni eso), nos entran las prisas y empezamos a echar la bronca al cachorro si le pillamos evacuando dentro de casa o, aún peor, sin ni siquiera haberle visto.

¿Qué le hemos enseñado al cachorro? Evacuar delante tuyo es peligroso y como en la calle no me pierdes de vista…Fijaremos la conducta de evacuar en la calle perfectamente antes de regañar una sola vez al cachorro. Si lo pillamos haciendo algo en casa, le cogeremos y llevaremos a la calle para poder premiar en el lugar adecuado.

ü      Sacarle nada más levantarse y después de comer, cuando tiene más ganas. Si no es posible, atarle con una correa o dejarle en su sitio hasta que pueda salir.

ü      Sacarle entre 4 y 6 veces al día.

ü      No terminar el paseo cuando haga sus necesidades. Tardará lo más posible para que no le lleves de vuelta a casa y no le dará tiempo.

ü      Si el perro ha fijado la conducta de hacerlo en casa, aguantará hasta llegar a esta: Sacarle a la calle y cuando lleguemos a la puerta de casa dar la vuelta y volver a sacarle. El perro no podrá aguantar más y lo hará en la calle, entonces felicitarle.

ü      No cerrarle el acceso a los lugares de la casa mientras no haga las cosas en la calle.

ü      Una vez que el perro evacue en la calle habitualmente, cerrarle los accesos en casa y reducir las salidas a tres diarias. Ahora si podemos regañarle suavemente si lo vemos haciéndolo en casa.

 Es muy importante premiar efusivamente la conducta adecuada en la calle.

Mónica Galgo Martín

ECOLCAN EDUCADORES CANINOS

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